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viernes, 22 de abril de 2011

Jesús Cthulhu


Hace un par de semanas, encontré este articulo de navegando (o mejor dicho naufragando) por Internet, seguramente muchos de ustedes ya lo conocerán, pero es que espere hasta hoy, una fecha tan especial como es Viernes Santo, para publicarlo en este blog.
Este artículo fue escrito en 92 por una organización” llamada Grupo de Investigación de Vampiros de Berkeley, en el cual se hace referencia a las similitudes entre la religión cristiana y la adoración a los Mitos y en particular a Cthulhu. Si quieren leer el escrito aquí les dejo el enlace para que lo vean


JESÚS - CTHULHU
Working Paper, The Vampire Research Group at Berkeley
Cosma Rohilla Shalizi (=lizi@ocf.berkeley.edu)



Mientras que el papel de los Mitos de Cthulhu en muchas religiones se ha investigado (por ejemplo, los cultos precolombinos de Mesoamerica fueron objeto de atención del propio Howard Phillips Lovecraft, como se puede ver en el relato “El Montículo”) * y que últimamente a dado tanto que hablar* curioso que no se haya prestado atención a ciertas conexiones bastante obvias con la fe cristiana.
La coincidencia de los nombres, Cristo y Cthulhu, es sugerente pero no deja de ser un accidente lingüístico. Es mucho más convincente el hecho de que Cthulhu es un dios que murió pero aún vive, ahora y por siempre, y debería volver pronto para recobrar su gloria. De hecho, una de sus resurrecciones (abortadas) ocurrió cerca de la Pascua.
El regreso de Cristo y el despertar de Cthulhu son aguardados con impaciencia por hordas de seguidores, que harían cualquier cosa para que ese día llegara más pronto. Ambos acontecimientos serán anunciados por la llegada de guerras, muerte y caos general. Ambos están conectados con profecías astronómicas: Cthulhu volverá “cuando las estrellas correctas” mientras que, según el libro de las Revelaciones, el Apocalipsis transformará la astronomía en una profesión interesante y confusa.
Ambos estarán precedidos por entidades extrañas, Cristo por La Bestia, y Cthulhu por Nyarlathotep. Cristo fue precedido la primera vez por San Juan Bautista, quien era probablemente otra encarnación del Caos Reptante. Ambos regresos implicarán el fin de la muerte, en la versión cristiana de la resurrección en el Juicio Final. El paralelo cthulhiano es menos preciso al respecto, pero es bien conocido que:


no está muerto lo que puede yacer eternamente
y con extraños eones puede morir hasta la Muerte

Finalmente, y no es algo trivial, ambos regresos darán paso a un nuevo orden mundial.
No debe olvidarse que Jesús nació en una zona donde el culto a la Magna Mater ha sido endémico a lo largo de milenios, pese a la condenación frecuente por parte de los profetas que hablan de que la "Reina del Cielo" es una abominación. La conexión con los Mitos es bien conocida (véase "Las Ratas en las Paredes" de H.P. Lovecraft); incluso las opiniones de los más doctos en el tema sostienen que podría tratarse de Shub-Niggurath. Algunos, como Robert Graves en "Los Mitos Griegos", han afirmado que el nombre “María” proviene de un título que se le daba a esta diosa. Esto no implica necesariamente que la Virgen sea un horror extradimensional. Ella pudo haber sido, simplemente, una de sus adoratrices. El mismo académico antes mencionado, en "La Diosa Blanca", remarca crípticamente que Jesús fue uno de sus descendientes, de ambas maneras.

(Magna Mater - Shub-Niggurath)

Las condiciones inusuales del origen de Jesús son bien sabidas, y es necesario detenerse en ellas, pues es penosamente obvio el paralelo con el nacimiento de Wilbur Whately (véase “El Horror de Dunwich” de H.P. Lovecraft). Ciertamente Su Padre debe haber sido un ser extremadamente desagradable, tanto que el propio rey Herodes estuvo dispuesto a matar a un gran número de niños con tal de evitar su nacimiento.
También como Whately, Jesús fue extraordinariamente precoz, lo cual no parece haber sido más tranquilizador que en el caso de Dunwich. De hecho, los contemporáneos de Jesús sospechaban que
su capacidad de controlar los demonios era malsana. El propio Jesús refuta estas acusaciones con un sofisma tan obvio que no merece la pena comentarlo.
Además de sus exorcismos y curaciones, la mayor parte de los milagros de Jesús tiene relación con el agua (agua que se transforma en vino, multiplicación de los peces, caminar en el agua, etc…). Incluso envió los demonios a los cerdos (Marcos 5:1-18), y a éstos los envió a la mar, posiblemente como una ofrenda. Es bien sabido que una gran cantidad de entidades cthulianas son acuáticas o anfibias, y pudieron haber servido de ayuda.
Jesús prometió hacer a sus discípulos “pescadores de hombres” (Mt. 4, 18-23). Esto es obviamente producto de la traducción críptica de un escribano, porque donde se lee “pescado-hombres” se puede ver claramente una alusión directa a los Profundos. La cthulogía actual indica que esta promesa sólo puede ser satisfecha solamente si Jesús se refirió a sus descendientes, o si los discípulos eran ya Profundos en sí mismos. También indica una deplorable falta de honestidad entre los miembros de los Mitos.

(Los Profundos)

Las repetidas referencias al “Cielo,” especialmente al “Reino de los Cielos,” en los Evangelios, adquieren gran importancia cuando se reflexiona en el origen extraterrestre de la mayoría de los seres de los Mitos. De hecho, parecería que el Universo está poblado casi exclusivamente por horrores arcanos que, afortunadamente para los limitados poderes descriptivos del autor, son indescriptibles. La oración básica descrita en los Evangelios - “Padre Nuestro que estás en Los Cielos… venga a nosotros Tu Reino, tanto en la Tierra como en el Cielo” es realmente escalofriante vista desde esta perspectiva.
En cuanto a la absoluta carencia de elementos cthulianos en el cristianismo de hoy en día, debe recordarse que San Pablo, quien no hacía parte del grupo original de discípulos, ha sido quien ha tenido el papel preponderante en la difusión de la fe cristiana. Es probable que, como una especie de forastero que era, no le fueran confiadas las revelaciones completas (con todo y sus perturbadores detalles), y por lo tanto interpretara de forma errónea aquello que se le narraba, esparciendo luego este conocimiento de un lado al otro del Imperio Romano. Es también probable que algunas sectas Gnósticas, que luego serían consideradas heréticas, tuvieran ideas más precisas de la naturaleza de la religión que profesaban, y fueran suprimidas en nombre de la pura decencia.

("¿El Reino de los Cielos?")

Las implicaciones de todo esto son inquietantes, por no decir escalofriantes. Las mentes más extravagantes podrían verse tentadas a imaginar a los católicos remplazando las estatuas de la Virgen con horrores tentaculares de pezuñas bifurcadas, o a los Baptistas en vestidos de poliéster y máscaras de plástico realizando viajes a lo largo de los mares del sur, agitando raras ediciones del Kitab al-Azif, y exclamando Iä Iä Cthulhu fhtagn!
Pero, hablando seriamente, mucho de esto merece ser aclarado, para que puedan abrirse nuevos campos en el estudio de la cthulogía.