Translate

Buscar este blog

miércoles, 24 de julio de 2013

Los Mitos de Cthulhu en las Religiones Centroamericanas (1ª Parte)























La información de a continuación es extraído íntegramente de la pagina 125 del manual básico de La Llamada de Cthulhu 1ª  Edición, del autor Sandy Petersen y edita por Chaosium. Publicado en castellano por Joc Internacional.









Los Mitos de Cthulhu en las Religiones Centroamericanas


Algunos aspectos horribles de las religiones centroamericanas están claramente relacionadas con la presencia de seres de los Mitos de Cthulhu.



Introducción 

Los primigenios, seres monstruosos que poseen inteligencia y poderes sobrehumanos, dominaron el mundo en eras remotas. Por alguna razón desconocida, en la actualidad no se hacen presentes, sino que dormitan bajo los océanos o bajo tierra, o quizá han vuelto temporalmente a las vastas profundidades del espacio de donde proceden. Su presencia dejo tal huella en la humanidad que muchas religiones están basadas en su memoria, una memoria vaga y distorsionada, claro esta, puesto que nadie puede contemplar a estos seres en todo su horror inhumano. El hombre llega a engañarse creyendo en la bondad de estos seres y en su interés por ayudarle, y algunos van tan lejos que hasta se esfuerzan en esperar y preparar su retorno. En esta esperanza no serán defraudados pero, como tan sólo conocen los más iniciados, en ese día
desearán haberlo sido.
Los pocos que disfrutan del conocimiento esotérico necesario pueden descubrir estas influencias en la religión y en la mitología, remontándose a sus oscuros orígenes. Una de las más sorprendentes correlaciones entre las creencias humanas y los Mitos es quizá la de las Culturas Amerindias de Centroamérica: Mayas, Toltecas, Aztecas, Olmecas, Zapotecas y otras civilizaciones que florecieron antiguamente en el Yucatán, en
Guatemala y en el Centro Sur de México.

Religiones Derivadas de los Mitos de Centroamérica


En El Tumulo, una novela aparentemente escrita por Zealia Bishop, pero gran parte de la cual es de Lovecraft, aparecen muchas referencias de este tipo. Se nos explica allí que los habitantes humanos del mundo subterráneo de K’n-Yan, bañado por una luz azul, y que esta situado bajo el Sudoeste de Oklahoma, adoraron antaño a Yig y a Cthulhu como dioses cuyas imágenes compartían siempre un templo común. Yig es equivalente por completo al dios azteca Quetzalcoatl, mientras que el nombre de Cthulhu fue acortado a Tulu, presumiblemente para facilitar su pronunciación a las gargantas humanas. La civilización de K’n-Yan, antiguamente conectada con otras razas prehistóricas, influencio a culturas posteriores como las de Mayas, Toltecas y Aztecas a traves de contactos infrecuentes. Conectados con K’n-Yan había otros dos mundos subterráneos mas profundos y siniestros: Yoth, cuya luz es roja, y N’Kai que es negro y sin luz, el ultimo de los cuales es habitado por el ser informe de aspecto de sapo Tsathogghua y los seres aun mas informes que le adoran.


Yig y Cthulhu




Como en K’n-Yan, Yig y Cthulhu fueron adorados en toda Centroamérica, usualmente bajo los nombres de Quetzacoatl y Tlaloc. No hay una sola cultura que no reconozca a ambos en el momento de la conquista española, y entre las por entonces desaparecidas culturas prehispánicas, solo los sombríos Olmecas parecen no tener conocimiento de estos dioses. Los Mayas de la costa parecen haber tenido contacto con los Profundos, así como los habitantes de Innsmouth (Massachussetts). Cthulhu, al que llamaban Chac, vivía supuestamente en Chichen Itza, tras las paredes sagradas o cenotes, pozos de unos 65 metros de diámetro, llenos de agua cenagosa. Yucatán esta lleno de estos cenotes, formados por el colapso de techos de cavernas, conectados con ríos subterráneos que se deslizan hasta el mar a traves de kilómetros y kilómetros de cuevas de caliza porosa, guarida perfecta para los Profundos u otras criaturas de parecidas características.
Una evidencia indiscutible del culto de Cthulhu en Chichen Itza son las caras de piedra del dios Chac que adornaban los edificios mas antiguos. Siempre se le representaba con una larga trompa probóscide, parecida a un tentáculo con ventosas. En Uxmal, unas ruinas Mayas a unos 75 Km al Sur de Merida, las caras de Chac grabadas son aun mas sorprendentes, puesto que la trompa esta prominentemente decorada con
ventosas en bajorrelieve, cada una con un punto en el centro, igual que las de un pulpo.

La pirámide mas alta e impresionante de allí, conocida por los Mayas como la casa del hechicero, esta tan ricamente adornada con estas caras que no cabe ninguna duda de que se trataba de un templo de Cthulhu.
No existen evidencias sobre el uso del citado templo, pero hay leyendas que atribuyen su construcción a un mago quien . al parecer había nacido de un huevo, y tenia forma de enano, y que habría sido erigido el templo en un solo día. ¿Podía tratarse de un Profundo, uno de los sirvientes encorvados y batracios, vagamente humanoides, de Cthulhu? La leyenda afirma que este individuo derroco al rey de Uxmal y rigió la
ciudad por medios mágicos, posibilitando quizá la libre interrelación de los Profundos con la población durante su reinado. La frente inclinada hacia atrás, tan apreciada por los antiguos Mayas, puede haber tenido el mismo origen que los ojos saltones de la gente de Innsmouth, siglos mas tarde. Tras la marcha o expulsión de los Profundos, y la desaparición progresiva de su material genético, la forma batracica de la frente aun se consideraba una marca de distinción y era provocada en los niños atándoles una tabla en la cabeza.
Kabah, otras ruinas Mayas a 18 Km al Sur de Uxmal, contiene un edificio notable cuyo frontis esta enteramente compuesto por caras de Chac estilizadas, con su probóscide enrollado y sus ojos redondos e inexpresivos. quizá este edificio fuera habitado por antiguos sacerdotes no humanos de Cthulhu.
La mayor parte de los relieves de Chac/Cthulhu están en edificios del estilo Maya Antiguo. Estructuras posteriores erigidas por los conquistadores Toltecas, aparecen cubiertas de motivos serpentiformes. Evidentemente, los toltecas subordinaban el culto de Cthulhu al de su primitivo dios Kukulcan, prototipo del Quetzalcoatl de los aztecas.

Quetzalcoatl
Los Mayas le conocían como Ik, una palabra que, a efectos prácticos, es idéntica a Yig. Yig era tan ampliamente adorado en México como Cthulhu, y a menudo se les adoraba juntos como en K’n-Yan. En el enorme yacimiento arqueológico de Teotihuacan, conocido ya por los Aztecas como unas ruinas legendarias y encantadas, las cabezas de piedras de ambos dioses se alternan a ambos lados de una pirámide.
Aquí, la cara estilizada de Cthulhu, conocido en esta región como Tlaloc, aun posee un aspecto escamosos y octopoide, con ojos redondos e inexpresivos y una trompa saliente cubierta por lo que podrían ser ventosas, aunque estos rasgos no son tan pronunciados como los de las mascaras de Chac en Yucatan. O bien los habitantes de Teotihuacan no tuvieron contacto directo con Cthulhu, pero habian recibido descripciones muy
correctas de el por parte de las culturas costeras, o bien conservaban solo una antigua memoria de tal contacto. Vaillant, en su libro The Aztecs of Mexico (Los Aztecas de México), Penguin, pag 58, menciona que el antiguo nombre de esta pirámide era Templo de la Rana y sugiere que este hecho “puede derivarse de la asociación simbólica de las ranas con Tlaloc …” muchos de los servidores de Cthulhu pueden ser descritos de forma bastante caritativa como de aspecto batracico.
A Yig se le representa, como de costumbre, con las habituales cabezas de serpiente. La estrecha asociación de este dios con Cthulhu en la misma pirámide sugiere claramente una relación cultural antigua entre el centro de México y la subterránea K’n-Yan. Por cierto que los aztecas y algunas otras naciones Mexicanas (e incluso los distantes Incas), afirman proceder de cavernas en el Norte. Esto no puede atribuirse a una mera coincidencia.

Teotihuacan
Después de Teotihuacan, la gran ciudad Tolteca de Tula se convirtió en la influencia dominante en el Centro de México. Estaba dedicada principalmente a Yig, pero también se adoraba a otros dioses. En el museo de Tula puede verse un gran brasero de piedra grabado que representa a Tlaloc, el dios de la lluvia. Esta representación de Cthulhu, aunque conserva los ojos redondos de los Mayas y los Teotihuacanos, su nariz
grotescamente alargada y flexible, es aun humana, pero hay vestigios de tentáculos en las cuatro esquinas de la boca, ampliamente abierta.
El nombre de Tula se dice que deriva de las palabras del idioma Nahuatl tollan xicocotitlan o lugar de la colina torcida, pero considerando que los habitantes de K’n-Yan llamaban a Tulu a Cthulhu, podemos suponerle al nombre un origen mas oscuro.
Por otra parte, la montaña mas lata de la fabulosa R’lyeh, cubierta de estructuras no euclideas, y que contiene en su interior al propio Cthulhu, quien ocupa una distorsionada tumba en la cima, ¡bien podría describirse como una colina torcida!
Así, a pesar de estar apartadas del mar, las civilizaciones de la meseta central de México se aferraron tenazmente al culto de Cthulhu. Como Tlaloc, el dios de la lluvia, siguió siendo uno de sus dioses principales, y a pesar del creciente antropomorfismo de sus imágenes, estas nunca perdieron del todo los ojos grandes y redondos, ni la larga trompa. El y Yig eran adorados con sacrificios humanos, como a ellos les gustaba, y miles de victimas teñían de sangre sus altares en ciertos momentos en los que ‘las estrellas estaban en posición correcta’.