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lunes, 14 de febrero de 2011

Línea Temporal de los Mitos en la Tierra (8ª Parte)

El articulo de a continuación fue extraído de Enciclopedia de los Mitos de Cthulhu, escrita por Daniel Harms, publicado por La Factoría de Ideas, 2005.









Articulo Anterior: Línea Temporal de los Mitos en la Tierra (7ª Parte)

Aprox. 10.000 a.C: La época de Conan.
Mientras la era Hiboria llega a su fin aparece un barbaro cimmerio llamado Conan. Es famoso por obtener el trono del gran país de Aquilonia, por haber matado a Thoth-Amon, un poderoso hechicero de Estigia, y por haber destruido los ultimos restos del pueblo serpiente de Hiboria, que se habían refugiado en un primitivo reino del extremo sur del continente.

(Imagen de Conan El Cimmerio)

Aprox. 9.600 a.C: Caída de las tierras Hiborias.
Una serie de grandes guerras sacuden el mundo hiborio. Aquilonia e Hiperdórea luchan entre si, y los pictos y los hirkanios crecen en poder, destruyendo a todos sus enemigos. Los vanires lideran una revuelta en Estigia y acaban con aquel antiguo país. Los aesires se abren paso con las armas a través de Hiboria hasta asentarse en Nemedia. Los cimmerios luchan contra los hirkanios antes de alejarse hacia oriente. Es la época de Ghor el Fratricida, un héroe aesir, y Gorm, un caudillo picto.


Aprox. 9.550 a.C: El Cataclismo Final.


El mundo liborio, que yacía ya a borde de la aniquilación, es barrido en el 9.550 a.C por un último cataclismo. Gran parte del continente liborio desaparece bajo las olas, al igual Poseidonis, uno de los últimos restos de la antigua Atlántida. También lo que quedaba de Mu se hunde bajo el océano, atrapando a Ghatanothoa y provocando que sus lloigos se dispersen por todo el mundo. Los Lloigor fundarán nuevos asentamientos bajo tierra en Oriente Medio, Nueva Inglaterra, Gales y otros lugares. Aparecen nuevas tierras y el mundo comienza finalmente a adoptar su aspecto actual. Tras el cataclismo, la recuperación de la civilización será una tarea ardua que dura milenios. En épocas posteriores este cataclismo será recordado como el gran diluvio que cubrió la Tierra.

(El Diluvio por Gustave Doré.)

Dos civilizaciones fundadas tras este cataclismo resultan de especial interés. Los vanires establecen el país de Khem sobre las cenizas de Estigia; es una de las pocas civilizaciones que recuerdan algo del glorioso pasado, y finalmente dará lugar al gran Egipto. En Mesopotamia, unos seres humanos que huyen del cataclismo fundan la ciudad de Sarnath. Se asientan cerca de la ciudad thuun´ha de Ib y comienzan a cultivar un odio hacia sus pacíficos habitantes.

(Con el último cataclismo la Tierra adopto su apariencia actual)

Aprox. 9.000 a.C.: Caída de Ib.
Los hombres de Sarnath deciden finalmente destruir la ciudad de Ib. Así lo hacen, y aniquilan a todos sus pobladores thuun´ha, pero después reciben terribles premoniciones que les prométeme la Maldición.

Aprox. 8.000 a.C.: Caída de Sarnath.
Bokrug, Dios de los thuun´ha, visita Sarnath y la destruye. Así se pierde otro bastión del saber de la era prediluviana. Otras ciudades cercanas adoptan la religión de Bokrug y lentamente toda la región de Mnar se desliza a la Tierra de los Sueños.

(Bokrug, El Dios Lagarto)


Proximo Articulo: Línea Temporal de los Mitos en la Tierra (9ª Parte)

viernes, 11 de febrero de 2011

H.P. Lovecraft Art por Paul Carrick

Paul Carrick, es uno de los artistas mas influyente, ya que parte de su obra se encuentra intrínsecamente influenciada por Lovecraft y su obra que la podemos ver en los distintos manuales de “La llamada de Cthulhu” el juego de rol (y en este blog).
Si desean más información sobre este artista aquí les dejo su página Web: http://www.nightserpent.com/
Aquí les dejo en esta entrada parte de su obra sobre los Mitos. Espero que les guste.
















































 





miércoles, 9 de febrero de 2011

El Extraño de H. P. Lovecraft, por Alberto Laiseca


Alberto Laiseca, escritor Argenitino, nació en Rosario en 1941. Escritor de obras como; Matando enanos a garrotazos (1982), Por favor ¡plágienme! (1991), El jardín de las máquinas parlantes (1993), Los sorias (1998), etc. En octubre del 2002, el comienza a realizar su ciclo "Cuentos de terror", emitido por el canal de cable I-Sat. Allí narra y reinterpreta cuentos clásicos de este género, siendo asi premiado con un Martín Fierro a la producción en cable 2003, en el rubro "Cultural/Educativo". Aquí les dejo uno de esos relatos llamado "El Extraño por H.P. Lovecraft". Su ambientación, los escasos de elemento escenografitos, el juego de luces y sombras y su vos, hace realmente que entre y sientas esta historia.

Espero que le guste.






domingo, 6 de febrero de 2011

Metallica “The Thing That Should Not Be"


La música, la música… se dice que es una de las primeras cosas que nos hizo diferenciarnos entre los animales y los seres humanos, desde los primeros tambores en nuestros oscuros inicios hasta la actualidad. Trasmisora de emociones y de sentimientos… y muchas veces trasmisoras de secretos que nunca tienen que conocerse. The Thing That Should Not Be es un ejemplo de ello.
Siendo la tercera canción del álbum Master of Puppets de Metallica, compuesta por Kirk Hammett, James Hetfield y Lars Ulrich, "The Thing That Should Not Be"va en la misma línea ya trazada en la canción The Call of Ktulu. La diferencia es básicamente que esta canción tiene una lírica muy oscura que incluye uno de los versos más famosos de Lovecraft; “not dead which eternal lie stranger eons death may die” La canción en toda su extensión tiene un riff muy pesado y lento en comparación con los 'tempos' del resto de canciones del álbum.
El tema de la canción fue inspirado en el libro La sombra sobre Innsmouth de Howard Phillips Lovecraft. El bajista Cliff Burton era fanático de este escritor.
Bueno el video que les dejo a continuación es la versión de esta canción del álbum S&M con la banda sinfónica de New York, con imagenes de las películas La Guerra de los Mundos y de Monstruoso.Espero que les guste
.


Messenger of fear in sight
dark deception kills the light
Hybrid children watch the sea
pray for father, roaming free
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
great old one
forbidden site
he searches
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell
Crawling chaos, underground
cult has summoned, twisted sound
Out from ruins once possessed
fallen city, living death
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
timeless sleep
has been upset
he awakens
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell
Not dead which eternal lie
stranger eons death may die
Drain you of your sanity
face the thing that should not be
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
great old one
forbidden site
he searches
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell


martes, 1 de febrero de 2011

Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (2ª Parte)


Articulo Anterior: Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (1ª Parte)

Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (2ª Parte)


¿Ya es la hora, Whateley?

No seas tonto. Sé para qué te he hecho llamar. Mi memoria es tan buena como siempre.

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fthagn.

Tú sabes lo que significa, ¿verdad?

En su casa de R’lyeh el difunto Cthulhu espera soñando.

Es una exageración justificada; No me he sentido demasiado bien últimamente.

Era un chiste, ser de una-sola-cabeza, un chiste. ¿Estás escribiendo todo esto? Bien. Sigue escribiendo. Sé dónde nos quedamos ayer.

R’lyeh.

La Tierra.

Ese es un ejemplo del modo en que los lenguajes cambian el sentido de las palabras. Falta de claridad. No lo soporto. En un tiempo R’lyeh era La Tierra, o al menos la parte por la que me movía, a lo que primero pegué mis húmedos bocados. Ahora allí solo queda mi casita, latitud 47 ° 9’ sur, longitud 126 ° 43’ oeste.
O Los Antiguos. Ahora ellos nos llaman Los Antiguos. O Los Grandes Antiguos, como si no hubiera diferencia entre nosotros y los chicos barril.

Falta de claridad.

Así que vine a La Tierra, eran días mucho más húmedos que ahora. Era un lugar maravilloso, los mares eran tan ricos que parecían sopa y me llevaba genial con la gente. Dagon y los chicos (y uso la palabra literalmente esta vez). Vivíamos todos en el agua en aquellos lejanos días, y antes de que pudieras decir “Cthulhu fthagn” les tenía construyendo y esclavizando y cocinando. Y siendo cocinados, claro
Lo que me recuerda que hay algo que quiero contarte. Una historia real.

Había un barco, que navegaba por el mar. En un crucero por el Pacífico. Y en el barco había un mago, un ilusionista, cuyo trabajo era entretener a los pasajeros. Y también había un loro en el barco.Cada vez que el mago hacía un truco, el loro se lo aruinaba. ¿Cómo? Le decía a todo el mundo cómo se hacía, así se lo arruinaba. “Se lo ha escondido en la manga”, graznaba el loro. O “Ha amañado las cartas” o “Tiene un doble fondo”

Al mago no le gustaba.

Finalmente llegó la hora de hacer su mejor truco.

Lo anunció.

Se levantó las mangas.

Hizo sus gestos con las manos.

En el mismo momento en el que el barco se balanceó y calló sobre uno de los laterales.
La sumergida R’lyeh se había alzado tras ellos. Hordas de mis sirvientes, repugnantes hombres-pez, se abalanzaron sobre los flancos, agarraron a pasajeros y tripulación, y los arrastraron bajo el agua.
R’lyeh se hundió bajo las olas una vez más, esperando el día en el que el terrible Cthulhu vuelva a alzarse y reine de nuevo.

Sólo, sobre las asquerosas aguas, flotaba – olvidado por mis estúpidos pequeños batracios, por lo que pagaron con creces – el mago, cogido a una tabla, completamente sólo. Entonces, muy lejos vio una pequeña forma verde. Se fue acercando y finalmente, posado sobre un tronco entre restos flotantes, se dio cuenta que era el loro.

El loro giró la cabeza hacia un lado y entrecerró los ojos mirando hacia el mago.

“De acuerdo”, dijo, “Me rindo. ¿Cómo lo has hecho?

Claro que es una historia real, Whateley.

¿Crees que Cthulhu, que cubría de limo las estrellas oscuras mientras vuestras más antiguas pesadillas aún chupaban de las pseudomamas de sus madres, que espera el momento en el que las estrellas se posicionen correctamente para salir de su palacio-tumba, revivir a los fieles y volver a gobernar, que espera para enseñar de nuevo los grandes y lujuriosos placeres de la muerte y las fiestas, crees que te mentiría?

Claro que lo haría.

Cállate Whateley, estoy hablando. No me importa dónde hayas oído esto antes.

En aquellos tiempos nos divertíamos: matanza y destrucción, sacrificio y condena, icor y mucosidad y restos flotantes, y obscenos juegos innombrables. Comida y diversión. Era un fiestón, y a todo el mundo le encantaba excepto a aquellos que acababan empalados en estacas de madera entre un pedazo de queso y otro de piña

Oh, en aquellos días había gigantes sobre la tierra.

No podía durar eternamente.

Y llegaron desde el cielo, con alas membranosas y reglas y normas y rutinas y Dho-Hna sabrá cuantos formularios para rellenar por quintuplicado. La mayoría de ellos eran simples pequeños burócratas. Te puedes dar cuenta sólo mirandoles: cabezas con cinco puntas – cada uno al que mirabas tenía cinco puntas, brazos o lo que sea, en la cabeza (aunque debo añadir que siempre en el mismo sitio). Ninguno de ellos tenía la suficiente imaginación para que les salieran 3 brazos, o seis, o ciento dos. Cinco, cada vez.

Sin ánimo de ofender.

No nos llevábamos bien.

No les gustaba mi fiesta.

Se subieron por las paredes (metafóricamente). No les prestamos atención. Se volvieron malvados.

Discutimos. Nos hicimos putadas. Peleamos.

De acuerdo, dijimos, queréis el mar, podéis quedároslo. Enterito para vuestro cuerpo-barril. Nos mudamos a tierra firme – era preciosamente pantanosa por entonces – y contruímos gargantuescas estructuras monolíticas que hacían empequeñecer a las montañas. ¿Sabes que acabó con los dinosaurios, Whateley? Nosotros. En una barbacoa.

Pero esos aguafiestas cabezas-punta no podían dejar las cosas como estaban.

Intentaron acercar el planeta al sol – ¿o era alejar? Realmente nunca les pregunté. Lo siguiente que supe es que estabamos bajo el mar otra vez.

Te tienes que reír.

La ciudad de Los Antiguos fue la primera en sufrirlo. Ellos odiaban la sequedad y el frío, igual que sus criaturas. Y de repente estaban en la Antártida, secos como un hueso y tan fríos como las tres veces-malditas llanuras perdidas de Leng.

Aquí finaliza la lección por hoy, Whateley.

¿Y querrías por favor hacer que alguien alimente a ese condenado shoggoth?

© Neil Gaiman 1986.

Proximo Articulo:  Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (3ª Parte)
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