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miércoles, 9 de febrero de 2011

El Extraño de H. P. Lovecraft, por Alberto Laiseca


Alberto Laiseca, escritor Argenitino, nació en Rosario en 1941. Escritor de obras como; Matando enanos a garrotazos (1982), Por favor ¡plágienme! (1991), El jardín de las máquinas parlantes (1993), Los sorias (1998), etc. En octubre del 2002, el comienza a realizar su ciclo "Cuentos de terror", emitido por el canal de cable I-Sat. Allí narra y reinterpreta cuentos clásicos de este género, siendo asi premiado con un Martín Fierro a la producción en cable 2003, en el rubro "Cultural/Educativo". Aquí les dejo uno de esos relatos llamado "El Extraño por H.P. Lovecraft". Su ambientación, los escasos de elemento escenografitos, el juego de luces y sombras y su vos, hace realmente que entre y sientas esta historia.

Espero que le guste.






domingo, 6 de febrero de 2011

Metallica “The Thing That Should Not Be"


La música, la música… se dice que es una de las primeras cosas que nos hizo diferenciarnos entre los animales y los seres humanos, desde los primeros tambores en nuestros oscuros inicios hasta la actualidad. Trasmisora de emociones y de sentimientos… y muchas veces trasmisoras de secretos que nunca tienen que conocerse. The Thing That Should Not Be es un ejemplo de ello.
Siendo la tercera canción del álbum Master of Puppets de Metallica, compuesta por Kirk Hammett, James Hetfield y Lars Ulrich, "The Thing That Should Not Be"va en la misma línea ya trazada en la canción The Call of Ktulu. La diferencia es básicamente que esta canción tiene una lírica muy oscura que incluye uno de los versos más famosos de Lovecraft; “not dead which eternal lie stranger eons death may die” La canción en toda su extensión tiene un riff muy pesado y lento en comparación con los 'tempos' del resto de canciones del álbum.
El tema de la canción fue inspirado en el libro La sombra sobre Innsmouth de Howard Phillips Lovecraft. El bajista Cliff Burton era fanático de este escritor.
Bueno el video que les dejo a continuación es la versión de esta canción del álbum S&M con la banda sinfónica de New York, con imagenes de las películas La Guerra de los Mundos y de Monstruoso.Espero que les guste
.


Messenger of fear in sight
dark deception kills the light
Hybrid children watch the sea
pray for father, roaming free
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
great old one
forbidden site
he searches
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell
Crawling chaos, underground
cult has summoned, twisted sound
Out from ruins once possessed
fallen city, living death
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
timeless sleep
has been upset
he awakens
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell
Not dead which eternal lie
stranger eons death may die
Drain you of your sanity
face the thing that should not be
Fearless wretch
insanity
he watches
lurking beneath the sea
great old one
forbidden site
he searches
hunter of the shadows is rising
immortal
in madness you dwell


martes, 1 de febrero de 2011

Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (2ª Parte)


Articulo Anterior: Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (1ª Parte)

Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (2ª Parte)


¿Ya es la hora, Whateley?

No seas tonto. Sé para qué te he hecho llamar. Mi memoria es tan buena como siempre.

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fthagn.

Tú sabes lo que significa, ¿verdad?

En su casa de R’lyeh el difunto Cthulhu espera soñando.

Es una exageración justificada; No me he sentido demasiado bien últimamente.

Era un chiste, ser de una-sola-cabeza, un chiste. ¿Estás escribiendo todo esto? Bien. Sigue escribiendo. Sé dónde nos quedamos ayer.

R’lyeh.

La Tierra.

Ese es un ejemplo del modo en que los lenguajes cambian el sentido de las palabras. Falta de claridad. No lo soporto. En un tiempo R’lyeh era La Tierra, o al menos la parte por la que me movía, a lo que primero pegué mis húmedos bocados. Ahora allí solo queda mi casita, latitud 47 ° 9’ sur, longitud 126 ° 43’ oeste.
O Los Antiguos. Ahora ellos nos llaman Los Antiguos. O Los Grandes Antiguos, como si no hubiera diferencia entre nosotros y los chicos barril.

Falta de claridad.

Así que vine a La Tierra, eran días mucho más húmedos que ahora. Era un lugar maravilloso, los mares eran tan ricos que parecían sopa y me llevaba genial con la gente. Dagon y los chicos (y uso la palabra literalmente esta vez). Vivíamos todos en el agua en aquellos lejanos días, y antes de que pudieras decir “Cthulhu fthagn” les tenía construyendo y esclavizando y cocinando. Y siendo cocinados, claro
Lo que me recuerda que hay algo que quiero contarte. Una historia real.

Había un barco, que navegaba por el mar. En un crucero por el Pacífico. Y en el barco había un mago, un ilusionista, cuyo trabajo era entretener a los pasajeros. Y también había un loro en el barco.Cada vez que el mago hacía un truco, el loro se lo aruinaba. ¿Cómo? Le decía a todo el mundo cómo se hacía, así se lo arruinaba. “Se lo ha escondido en la manga”, graznaba el loro. O “Ha amañado las cartas” o “Tiene un doble fondo”

Al mago no le gustaba.

Finalmente llegó la hora de hacer su mejor truco.

Lo anunció.

Se levantó las mangas.

Hizo sus gestos con las manos.

En el mismo momento en el que el barco se balanceó y calló sobre uno de los laterales.
La sumergida R’lyeh se había alzado tras ellos. Hordas de mis sirvientes, repugnantes hombres-pez, se abalanzaron sobre los flancos, agarraron a pasajeros y tripulación, y los arrastraron bajo el agua.
R’lyeh se hundió bajo las olas una vez más, esperando el día en el que el terrible Cthulhu vuelva a alzarse y reine de nuevo.

Sólo, sobre las asquerosas aguas, flotaba – olvidado por mis estúpidos pequeños batracios, por lo que pagaron con creces – el mago, cogido a una tabla, completamente sólo. Entonces, muy lejos vio una pequeña forma verde. Se fue acercando y finalmente, posado sobre un tronco entre restos flotantes, se dio cuenta que era el loro.

El loro giró la cabeza hacia un lado y entrecerró los ojos mirando hacia el mago.

“De acuerdo”, dijo, “Me rindo. ¿Cómo lo has hecho?

Claro que es una historia real, Whateley.

¿Crees que Cthulhu, que cubría de limo las estrellas oscuras mientras vuestras más antiguas pesadillas aún chupaban de las pseudomamas de sus madres, que espera el momento en el que las estrellas se posicionen correctamente para salir de su palacio-tumba, revivir a los fieles y volver a gobernar, que espera para enseñar de nuevo los grandes y lujuriosos placeres de la muerte y las fiestas, crees que te mentiría?

Claro que lo haría.

Cállate Whateley, estoy hablando. No me importa dónde hayas oído esto antes.

En aquellos tiempos nos divertíamos: matanza y destrucción, sacrificio y condena, icor y mucosidad y restos flotantes, y obscenos juegos innombrables. Comida y diversión. Era un fiestón, y a todo el mundo le encantaba excepto a aquellos que acababan empalados en estacas de madera entre un pedazo de queso y otro de piña

Oh, en aquellos días había gigantes sobre la tierra.

No podía durar eternamente.

Y llegaron desde el cielo, con alas membranosas y reglas y normas y rutinas y Dho-Hna sabrá cuantos formularios para rellenar por quintuplicado. La mayoría de ellos eran simples pequeños burócratas. Te puedes dar cuenta sólo mirandoles: cabezas con cinco puntas – cada uno al que mirabas tenía cinco puntas, brazos o lo que sea, en la cabeza (aunque debo añadir que siempre en el mismo sitio). Ninguno de ellos tenía la suficiente imaginación para que les salieran 3 brazos, o seis, o ciento dos. Cinco, cada vez.

Sin ánimo de ofender.

No nos llevábamos bien.

No les gustaba mi fiesta.

Se subieron por las paredes (metafóricamente). No les prestamos atención. Se volvieron malvados.

Discutimos. Nos hicimos putadas. Peleamos.

De acuerdo, dijimos, queréis el mar, podéis quedároslo. Enterito para vuestro cuerpo-barril. Nos mudamos a tierra firme – era preciosamente pantanosa por entonces – y contruímos gargantuescas estructuras monolíticas que hacían empequeñecer a las montañas. ¿Sabes que acabó con los dinosaurios, Whateley? Nosotros. En una barbacoa.

Pero esos aguafiestas cabezas-punta no podían dejar las cosas como estaban.

Intentaron acercar el planeta al sol – ¿o era alejar? Realmente nunca les pregunté. Lo siguiente que supe es que estabamos bajo el mar otra vez.

Te tienes que reír.

La ciudad de Los Antiguos fue la primera en sufrirlo. Ellos odiaban la sequedad y el frío, igual que sus criaturas. Y de repente estaban en la Antártida, secos como un hueso y tan fríos como las tres veces-malditas llanuras perdidas de Leng.

Aquí finaliza la lección por hoy, Whateley.

¿Y querrías por favor hacer que alguien alimente a ese condenado shoggoth?

© Neil Gaiman 1986.

Proximo Articulo:  Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (3ª Parte)

miércoles, 26 de enero de 2011

Los Avatar de Nyarlathotep (1ª Parte)

El articulo de a continuación fue extraído de Enciclopedia de los Mitos de Cthulhu, escrita por Daniel Harms, publicado por La Factoría de Ideas, 2005.

El termino Avatar viene de las creencias hinduistas, al cual se refiere en grandes rasgos a una encarnación de una deidad (Dioses exteriores, Primigenios, Dioses Arquetípicos, etc) un el plano físico. Este fenómeno esta ampliamente documentado entre las distintas deidades de los mitos, citando como a Cthulhu y sus avatares, B´moth o Behemoth y Chorazin, o Yog-Sothoth y sus encarnaciones, Aforgomon y Tawil at´Umr, pero ninguno de estos dioses es tan representativo de este extraño fenómeno como lo es Nyarlathotep. Ya que a él se le atribuye la existencia de 999 avatares registrados, al menos uno (el Hombre de Negro) de apariencia humana. Los Avatares por lo general están limitados a un tamaño y forma específica, siendo su poder menor comparado al dios que representa aunque su apariencia puede ser más horrendas de contemplar.
A continuación detalláramos algunos de los distintos avatares de Nyarlathotep.


Dios de la Lengua Sangrientas (Kenia)
Para los rituales de la secta de la Lengua Sangrienta, Nyarlathotep adopta la forma de un enorme monstruo con un largo tentáculo carmesí donde debería estar la cara. Este culto está formado principalmente por nativos, y su núcleo es la Montaña del Viento Negro. Es posible que este avatar también sirviera de inspiración para K´awil, un importante dios maya. Esta forma también es conocida como el que Aúlla en la Oscuridad.


El Hombre Negro (Inglaterra)
Se trata de un hombre con la piel negra como el azabache y con pezuñas en vez de pies. Fueron los cruzados los que trajeron a Europa la adoración a Nyarlathotep bajo esta forma (se dice que con el nombre de Baphomet) y sus descendientes iniciaron los cultos de brujas europeas en los que el Hombre Negro jugaba un papel crucial en sus ritos.


El Mensajero de los Primordiales.
Este avatar se parece a una enorme masa negra que se mueve por el cielo, lanzando continuamente serpientes con las que avanza en el aire (generalmente se le atribuye a el la gran mayoría de “lluvias extrañas”, desde serpientes, ranas, sangre o carne, caída del cielo). Este mensajero solo aparece en sucesos extremadamente importantes, como el resurgimiento de R´lyeh a la superficie o la llegada de un dios a nuestro mundo.

Cradle of Filith "Cthulhu Dawn"

Siguiendo con la antología de canciones con el tema de los Mitos de Cthulhu. Hoy les traigo a la banda Cradle of Filith y su tema “Cthulhu Dawn”, este tema viene en el álbum llamado Midian.


Cradle of Filth es un grupo de metal extremo formada en Suffolk, Reino Unido, formado en 1991. Su estilo musical, cuya clasificación ha originado una gran controversia, evolucionó del death metal de sus primeros demos hacia una amalgama más limpia y mejor «producida» que abarcaba metal gótico, black metal sinfónico y otros estilos de metal extremo. Sus temas líricos e imágenes son grandemente influenciados por la literatura gótica, la poesía, la mitología y películas de terror. Sobe su álbum Midian, es el cuarto de su discográfica, publicado en Halloween del 2000, tomando el nombre de la ciudad que aparece en la novela de de otro gran escritor como es Clive Barker “Cabal”.
El tema de Cthulhu Dawn hace una clara alusión al Gran Cthulhu y el día en que las estrellas estén en posición. Aquí les dejo el video creado por Arlekin y la letra de la canción.
Si quieren más información sobre esta banda les dejo el enlace de su pagina oficial: http://www.cradleoffilth.com/



Cthulhu dawn
Spatter the stars
douse their luminosity
with our amniotic retch
promulgating the birth
of another hell on earth
shadows gather poisoned henna for the flesh
a necrotic cattle brand
the hissing downfall pentagram
carven deep upon the church doors of the damned
but no passover is planned
a great renewal growls at hand
and only when they're running
will they come to understand...
So ends the pitiful reign of man
When the moon exhales
behind a veil
of widowhood and clouds
on a biblical scale
we raise the stakes
to silhouette the impaled
crowds...
Within this kissed disembowel arena
a broken seal on an ancient curse
unleashes beasts from the seismic breach
with lightning reach and genocidal thirst
mountains of archaos theories
in collision as at planetary dawn
apocalypse's razorbacks
beat wings on glass as thunder cracks
unfurled across a world hurled to the black
Cthulhu dawn
Shatter the glass house
wherein spirits breathe out
halitosis of the soul
from a recking abscess
plague of far righteousness
all fates hang in the balance
mocking crucified dolls
an inquisition outs
when the sun goes out our powers
will extend throughout heaven like asphodel
as they have for countless lustrum
in dark midian accustoned
to burning effigies of our enemies well
So begins the sibilant world death knell...
When a corpse wind howls
and awakes from drowse
the scheming dead freed
of gossamer shrouds
we gorgonise eyes
of the storm aroused
red...
Blinding time
all lines dine on this instance
a melting spool of beggar, negative frames
the skies teem alive, to watch die
mankind hauled to fable in vast tenement graves...
Cthulhu dawn

jueves, 20 de enero de 2011

"La Sombra de Innsmouth", la obra teatral.

En la ciudad donde vivo, un grupo de teatro llamado Compañía Clásica de Comedia (CCC), va a interpretar la obra “La Sombra de Innsmouth”, que será estrenado en el Centro de Cultura Contemporánea de L´Escorxador de Elche (Alicante) los próximos 18 y 19 de febrero de 2011.
Esta obra tiene una versión radiofónica, en "La sombra sobre Innsmouth" H.P. Lovecraft se acerca de nuevo a los Mitos del Cthulhu, un panteón de deidades extradimensionales que se alimentan de la humanidad y que tienen trazos de antiguos mitos y leyendas.


Una investigación genealógica lleva a Robert Olmstead hasta la localidad pesquera de Innsmouth, en Massachusetts. Un pueblo envuelto en un secreto oscuro y maligno. Robert irá descubriendo lo que se oculta tras el extraño aspecto de la gente del pueblo, y su culto a los dioses del mar, a la vez que se adentrará en una pesadilla sin salida.

Para mas información aquí les dejo la dirección de este grupo de teatro: http://www.clasicadecomedias.com/

martes, 4 de enero de 2011

Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (1ª Parte)


Neil Gaiman, este nombre no deja a nadie indiferente, el es uno de los mejores autores de comics y escritor de ciencia ficción y fantasía del mundo, siendo The Sandman una de las mas aclamadas, siendo una obra de culto. El en 1986 escribió un pequeño relato corto sobre nuestro amigo Cefalópodo, en el cual hace un pequeño homenaje a Lovecraft y su obra, este relato se llama “Yo, Cthulhu”, en el cual Cthulhu cuenta su historia a Whateley desde su nacimiento y las peripecias con sus amigos como es Yog-Sothoth, Nyarlathotep, Hastur y compañía.
Aquí les dejo la primera parte de esta relato, mas información sobre Neil Gaiman les dejo la dirección de su pagina: http://www.neilgaiman.com/
Sin mas preámbulos Yo, Cthulhu.

Yo, Cthulhu


¿Qué hace una cosa con cara de tentáculo como yo en una ciudad sumergida como ésta? (Latitud 47 ° 9’ S, Longitud 126 ° 43’ O)?

Cthulhu, me llaman. El Gran Cthulhu.

Nadie sabe pronunciarlo correctamente.

¿Estás escribiendo esto? ¿Cada palabra? Bien. ¿Por dónde deberíamos empezar… Humm?

Muy bien. Por el principio. Escribe esto, Whateley.

Fui engendrado hace incontables eones, en las oscuras nieblas de Khhaa’yngnaiih (no, claro que no sé cómo se deletrea. Escríbelo como suena), de pesadillescos padres sin nombre, bajo una jibosa luna. No era la luna de este planeta, claro, era una luna real. Algunas noches llenaba más de la mitad del cielo y mientras se alzaba podías ver la sangre carmesí gotear y chorrear de su cara hinchada, manchándola de rojo, hasta que desde las alturas bañaba los pantanos y las torres en una mortecina y ensangrentada luz encarnada.

Aquellos eran días felices.

O mejor dicho, noches. Nuestro hogar tenía algo parecido a un sol, pero era viejo, incluso entonces. Recuerdo que la noche en la que finalmente explotó todos nos deslizamos hacia la playa para verlo. Pero me estoy desviando del tema.

Nunca conocí a mis padres.

Mi padre fue devorado por mi madre tan pronto como la fertilizó, y ella, a su vez, fue consumida por mí mismo al nacer. Ese es mi primer recuerdo, cómo sucedió. Salir retorciéndome de mi madre, con su añejo sabor aún en mis tentáculos.

No me mires tan sorprendido, Whateley. Yo os encuentro a los humanos igual de vomitivos.

Lo que me recuerda, ¿se habrán acordado de dar de comer al shoggoth? Creo que lo oigo farfullar.

Pasé mis primeros mil años en esos pantanos. No me gustaba eso, claro, porque yo era del color de una trucha joven y de unos cuatro pies de largo. Me pasé la mayoría del tiempo arrastrándome sobre cosas y comiéndomelas. Y a su vez evitando que se arrastraran sobre mí y me comieran.

Así pasé mi juventud.

Y entonces, un día – creo que era un martes – Descubrí que la vida era más que sólo comer (¿Sexo? Claro que no. No alcanzaré esa etapa hasta mi próxima estivación; tu insignificante pequeño planeta llevará mucho tiempo frío para entonces). Fue ese martes cuando mi tío Hastur se deslizó hasta mi parte del pantano con sus mandíbulas licuadas.

Quiero decir que no era una visita para comer, y que pudimos hablar.

Ahora mismo esa es una pregunta estúpida, incluso para ti, Whateley. No uso ninguna de mis bocas para comunicarme contigo, ¿verdad? Muy bien, entonces. Una pregunta más como ésta y encontraré a otro al que relatarle mis memorias. Y tú alimentarás al shoggoth.

Nos vamos, me dijo Hastur. ¿Nos acompañas?

¿Nos? Le pregunté. ¿Quiénes?

Yo mismo, dijo, Azathoth, Yog-Sothoth, Nyarlathotep, Tsathogghua, Ia! Shub Niggurath, el joven Yuggoth y unos cuantos más. Ya sabes, dijo, los chicos. (Esto te lo estoy traduciendo libremente, Whateley, entiéndelo. La mayoría de ellos eran a-, bi-, o trisexuados, y el viejo Ia! Shub Niggurath tenía al menos mil, o eso dice. Esa rama de la familia siempre ha sido muy dada a la exageración). Salimos, concluyó, y nos preguntábamos si a ti se te ocurre algo divertido.

Yo no contesté al principio. Para ser sincero, no era demasiado aficionado a mis primos, y debido a una particularmente extraña distorsión de los planos, siempre he tenido grandes problemas para verlos claramente. Tienden a ponerse borrosos alrededor de los bordes, y alguno de ellos – Sabaoth es un claro ejemplo – tiene muchísimos bordes.

Pero era joven, y anhelaba emociones. "¡Ha de haber más cosas en la vida que esto!" grité, mientras la miasma de los deliciosamente fétidos olores carnales del pantano nos envolvía a mí y a los ngau-ngau, y los zitadores gritaban y chillaban. Dije que sí, como probablemente habrás supuesto, y rezumé tras Hastur hasta que llegamos al lugar de encuentro.

Creo recordar que pasamos la siguiente luna discutiendo sobre a dónde íbamos a ir. Azathoth tenía sus corazones puestos en la distante Shaggai, y Nyarlathotep se empeñó en los Lugares Innombrables (En mi vida podré imaginarme por qué. La última vez que estuve allí, todo estaba cerrado). A mí me daba igual, Whateley. Déjame en cualquier lugar húmedo y sutilmente extraño, y me siento como en casa. Pero Yog-Sothoth tuvo la última palabra, como siempre, y vinimos a este plano.

Ya has conocido a Yog-Sothoth, ¿verdad, mi pequeña bestia de dos patas?

He pensado mucho en ello.

Él abrió el camino para nuestra llegada.

Para ser honesto, no he pensado tanto en ello. Sigo sin hacerlo. Si hubiera sabido los problemas en los que nos estábamos metiendo, dudo que me hubiera apuntado. Pero entonces era más joven.

Si no recuerdo mal. Nuestra primera parada fue en Carcosa. Ese sitio hacía que me cagara de miedo. En aquellos días no podía mirar a los de vuestra especie sin estremecerme. Toda aquella gente, sin una sola escama ni pseudópodos, hacía que me pusiera a temblar.

El Rey de Amarillo fue el primero con el que llegué a algo.

El rey andrajoso. ¿Has oído hablar de él? La página setecientos cuatro del "Necronomicón" (de la edición completa) remarca su existencia, y creo que ese idiota de Prinn le menciona en "De Vermis Mysteriis". Y está el de Chambers, claro.

Un tipo adorable, una vez que me acostumbré a él. Él fue el primero que me dió la idea.

¿Qué innombrables demonios se puede hacer en esta insignificante dimensión?

Le pregunté.

Él se rió. La primera vez que llegué aquí, dijo, un mero color que llegaba del espacio, me hice esa misma pregunta. Entonces descubrí lo divertido que puede ser conquistar estos extraños mundos, sojuzgar a sus habitantes, haciendo que te teman y te adoren. Una verdadera risa.

Claro que a Los Antiguos no les gusta.

¿Los antiguos? Pregunté.

No, dijo, Los Antiguos. En mayúsculas. Unos tipos divertidos. Como grandes barriles con cabeza de estrella de mar, con enormes alas membranosas con las que vuelan por el espacio.

¿Vuelan por el espacio? ¿Vuelan? Yo estaba aturdido. No pensé que alguien volara aún en esos tiempos. ¿Por qué molestarse cuando uno puede fluir viscosamente, eh? Podía imaginarme por qué les llamaban los antiguos.

Perdón, Los Antiguos.

¿Qué es lo que hacen esos Antiguos? Le pregunté al Rey.

(Te hablaré sobre fluir viscosamente luego, Whateley. Aunque es inútil. No tienes wnaisngh’ang. Aunque quizás un equipamiento de badminton serviría casi igual de bien). (¿Por dónde iba? Ah, Sí).

¿Qué es lo que hacen esos Antiguos? Le pregunté al Rey.

No demasiado, me explicó. Solo que a ellos no les gusta que nadie más lo haga.

Yo ondulé, retorciendo mis tentáculos como diciendo "Ya me he encontrado con ese tipo de seres otras veces", pero me temo que el Rey no cogió el mensaje.

¿Conoces algún lugar por conquistar? Le pregunté.

Él sacudió la mano vagamente en la dirección de un pequeño e insignificante grupo de estrellas. Hay uno por allí que puede que te guste, me dijo. Se llama Tierra. Un poco lejos del centro, pero espacioso.

Pobre idiota.

Es todo por ahora, Whateley.

Cuando salgas dile a alguien que alimente al shoggoth.

Neil Gaiman, 1986.

Proximo Articulo: Yo, Cthulhu por Neil Gaiman (2ª Parte)
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