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jueves, 5 de septiembre de 2013

Desde el Más Allá por H.P. Lovecraft.


Tengo que hacer una confesión, Desde el Más Allá (From Beyond) fue el primer relato que leí de Lovecraft y gracias a el empecé a interesarme por la cosmología de los Mitos de Cthulhu. 
Siempre me ha fascinado la idea de que nuestra percepción de la realidad está claramente limitada por los sentidos, esos órganos sensoriales imperfectos, que no nos permiten otear más allá del velo que separa nuestro mundo de aquellos donde habitan los dioses. Pero a veces existen "cismas", quiebres en los planos, rendija por donde los hombres a través de cánticos rituales, determinadas sustancias e incluso artefactos o máquinas extrañas, logran expandir sus conciencia para dar paso a esos otros mundos cuya existencia ignoramos. Presenciando así, los prodigios y horrores que están detrás de aquellas barreras de la percepción. Llevando a esos exploradores muchas veces a la locura, a la muerte e incluso a un destino aún peor.



 Desde el más allá (From Beyond) es un cuento escrito por el maestro HP Lovecraft . Fue escrito en 1920 y recién fue publicado por primera vez en The Fan Fantasy en junio de 1934. La historia es contada como siempre desde primera persona y trata sobre los experimentos de un científico llamado Crawford Tillinghast, que crea un dispositivo electrónico que emite una resonancia de onda, que estimula a las personas afectadas su glándula pineal, permitiéndole perciben planos de la existencia fuera del ámbito de aplicación de la realidad aceptada. Al ser afectado el narrador por tales ondas, empieza a percibir un extraño plano de realidad que se superpone con el nuestro en donde habitan seres que escapan a cualquier descripción.


Este relato tuvo una adaptación al cine de mano del director Stuart Gordon, un asiduo a llevar las obras de Lovecraft a la pantalla, en las que encontramos film como la aclamada Re-Animator y entre otros como Castle Freak, Dagon y algunos episodios de la serie Masters of Horror, con son Dreams in the Witch-House y Black Cat. 
En el caso de From Beyond que en España se llamó Re-sonator del año 1986, fue protagonizada por Jeffrey Combs el actor que hizo de Herbert West en Re-animator en el papel de Crawford Tillinghast, también a Barbara Crampton como la Doctora Katherine McMichaels y Ken Foree como Buford 'Bubba' Brownlee. Aunque toma la gran mayoría de los elementos del relato original que los desarrolla en los primeros minutos del film, está película dista del relato, ya que continúa la historia por unos caminos muy derroteros alejándose a zancadas de la obra de Lovecraft, siendo un claro ejemplo del cine ochentero donde el gore y los desnudos gratuitos estaban a la orden del día.
Bueno aquí les dejo el relato integro y un clip de la versión cinematográfica.


 


Desde el Más Allá.
From beyond, H.P. Lovecraft (1890-1937)

Inconcebiblemente espantoso era el cambio que se había operado en Crawford Tillinghast, mi mejor amigo. No le había visto desde el día —dos meses y medio antes— en que me Contó hacia dónde se orientaban sus investigaciones físicas y matemáticas. Cuando respondió a mis temerosas y casi asustadas reconvenciones echándome de su laboratorio y de su casa en una explosión de fanática ira, supe que en adelante permanecería la mayor parte de su tiempo encerrado en el laboratorio del ático, con aquella maldita máquina eléctrica, comiendo poco y prohibiendo la entrada incluso a los criados; pero no creí que un breve período de diez semanas pudiera alterar de ese modo a una criatura humana. No es agradable ver a un hombre fornido quedarse flaco de repente, y menos aún cuando se le vuelven amarillentas o grises las bolsas de la piel, se le hunden los ojos, se le ponen ojerosos y extrañamente relucientes, se le arruga la frente y se le cubre de venas, y le tiemblan y se le crispan las manos. Y si a eso se añade una repugnante falta de aseo, un completo desaliño en la ropa, una negra pelambrera que comienza a encanecer por la raíz, y una barba blanca crecida en un rostro en otro tiempo afeitado, el efecto general resulta horroroso. Pero ese era el aspecto de Crawford Tillinghast la noche en que su casi incoherente mensaje me llevó a su puerta, después de mis semanas de exilio; ese fue el espectro que me abrió temblando, vela en mano, y miró furtivamente por encima del hombro como temeroso de los seres invisibles de la casa vieja y solitaria, retirada de la línea de edificios que formaban Benevolent Street.

Fue un error que Crawford Tillinghast se dedicara al estudio de la ciencia y la filosofía. Estas materias deben dejarse para el investigador frío e impersonal, ya que ofrecen dos alternativas igualmente trágicas al hombre de sensibilidad y de acción: la desesperación, si fracasa en sus investigaciones, y el terror inexpresable e inimaginable, si triunfa. Tillinghast había sido una vez víctima del fracaso, solitario y melancólico; pero ahora comprendí, con angustiado temor, que era víctima del éxito. Efectivamente, se lo había advertido diez semanas antes, cuando me espetó la historia de lo que presentía que estaba a punto de descubrir. Entonces se excitó y se congestionó, hablando con voz aguda y afectada, aunque siempre pedante.

-¿Qué sabemos nosotros —había dicho— del mundo y del universo que nos rodea? Nuestros medios de percepción son absurdamente escasos, y nuestra noción de los objetos que nos rodean infinitamente estrecha. Vemos las cosas sólo según la estructura de los órganos con que las percibimos, y no podemos formarnos una idea de su naturaleza absoluta. Pretendemos abarcar el cosmos complejo e ilimitado con cinco débiles sentidos, cuando otros seres dotados de una gama de sentidos más amplia y vigorosa, o simplemente diferente, podrían no sólo ver de manera muy distinta las cosas que nosotros vemos, sino que podrían percibir y estudiar mundos enteros de materia, de energía y de vida que se encuentran al alcance de la mano, aunque son imperceptibles a nuestros sentidos actuales.

Siempre he estado convencido de que esos mundos extraños e inaccesibles están muy cerca de nosotros; y ahora creo que he descubierto un medio de traspasar la barrera. No bromeo. Dentro de veinticuatro horas, esa máquina que tengo junto a la mesa generará ondas que actuarán sobre determinados órganos sensoriales existentes en nosotros en estado rudimentario o de atrofia. Esas ondas nos abrirán numerosas perspectivas ignoradas por el hombre, algunas de las cuales son desconocidas para todo lo que consideramos vida orgánica. Veremos lo que hace aullar a los perros por las noches, y enderezar las orejas a los gatos después de las doce. Veremos esas cosas, y otras que jamás ha visto hasta ahora ninguna criatura. Traspondremos el espacio, el tiempo, y las dimensiones; y sin desplazamiento corporal alguno, nos asomaremos al fondo de la creación.

Cuando oí a Tillinghast decir estas cosas, le amonesté; porque le conocía lo bastante como para sentirme asustado, más que divertido; pero era un fanático, y me echó de su casa. Ahora no se mostraba menos fanático; aunque su deseo de hablar se había impuesto a su resentimiento y me había escrito imperativamente, con una letra que apenas reconocía. Al entrar en la morada del amigo tan súbitamente metamorfoseado en gárgola temblorosa, me sentí contagiado del terror que parecía acechar en todas las sombras. Las palabras y convicciones manifestadas diez semanas antes parecían haberse materializado en la oscuridad que reinaba más allá del círculo de luz de la vela, y experimenté un sobresalto al oír la voz cavernosa y alterada de mi anfitrión. Deseé tener cerca a los criados, y no me gustó cuando dijo que se habían marchado todos hacía tres días. Era extraño que el viejo Gregory, al menos, hubiese dejado a su señor sin decírselo a un amigo fiel como yo. Era él quien me había tenido al corriente sobre Tillinghast desde que me echara furiosamente.

Sin embargo, no tardé en subordinar todos los temores a mi creciente curiosidad y fascinación. No sabía exactamente qué quería Crawford Tillinghast ahora de mí, pero no dudaba que tenía algún prodigioso secreto o descubrimiento que comunicarme. Antes, le había censurado sus anormales incursiones en lo inconcebible; ahora que había triunfado de algún modo, casi compartía su estado de ánimo, aunque era terrible el precio de la victoria. Le seguí escaleras arriba por la vacía oscuridad de la casa, tras la llama vacilante de la vela que sostenía la mano de esta temblorosa parodia de hombre. Al parecer, estaba desconectada la corriente; y al preguntárselo a mi guía, dijo que era por un motivo concreto.

—Sería demasiado... no me atrevería —prosiguió murmurando.

Observé especialmente su nueva costumbre de murmurar, ya que no era propio de él hablar consigo mismo. Entramos en el laboratorio del ático, y vi la detestable máquina eléctrica brillando con una apagada y siniestra luminosidad violácea. Estaba conectada a una potente batería química; pero no recibía ninguna corriente, porque recordaba que, en su fase experimental, chisporroteaba y zumbaba cuando estaba en funcionamiento. En respuesta a mi pregunta, Tillinghast murmuró que aquel resplandor permanente no era eléctrico en el sentido que yo lo entendía. A continuación me sentó cerca de la máquina, de forma que quedaba a mi derecha, y conectó un conmutador que había debajo de un -enjambre de lámparas. Empezaron los acostumbrados chisporroteos, se convirtieron en rumor, y finalmente en un zumbido tan tenue que daba la impresión de que había vuelto a quedar en silencio. Entre tanto, la luminosidad había aumentado, disminuido otra vez, y adquirido una pálida y extraña coloración —o mezcla de colores— imposible de definir ni describir. Tillinghast había estado observándome, y notó mi expresión desconcertada.

—¿Sabes qué es eso? —susurró— ¡rayos ultravioleta! —rió de forma extraña ante mi sorpresa—. Tú creías que eran invisibles; y lo son, pero ahora pueden verse, igual que muchas otras cosas invisibles también. ¡Escucha! Las ondas de este aparato están despertando los mil sentidos aletargados que hay en nosotros; sentidos que heredamos durante los evos de evolución que median del estado de los electrones inconexos al estado de humanidad orgánica. Yo he visto la verdad, y me propongo enseñártela. ¿Te gustaría saber cómo es? Pues te lo diré —aquí Tillinghast se sentó frente a mí, apagó la vela de un soplo, y me miró fijamente a los ojos-. Tus órganos sensoriales, creo que los oídos en primer lugar, captarán muchas de las impresiones, ya que están estrechamente conectados con los órganos aletargados. Luego lo harán los demás. ¿Has oído hablar de la glándula pineal? Me río de los superficiales endocrinólogos, colegas de los embaucadores y advenedizos freudianos. Esa glándula es el principal de los órganos sensoriales... yo lo he descubierto. Al final es como la visión, transmitiendo representaciones visuales al cerebro. Si eres normal, esa es la forma en que debes captarlo casi todo... Me refiero a casi todo el testimonio del más allá.

Miré la inmensa habitación del ático, con su pared sur inclinada, vagamente iluminada por los rayos que los ojos ordinarios son incapaces de captar. Los rincones estaban sumidos en sombras, y toda la estancia había adquirido una brumosa irrealidad que emborronaba su naturaleza e invitaba a la imaginación a volar y fantasear. Durante el rato que Tillinghast estuvo en silencio, me imaginé en medio de un templo enorme e increíble de dioses largo tiempo desaparecidos; de un vago edificio con innumerables columnas de negra piedra que se elevaban desde un suelo de losas húmedas hacia unas alturas brumosas que la vista no alcanzaba a determinar. la representación fue muy vívida durante un rato; pero gradualmente fue dando paso a una concepción más horrible: la de una absoluta y completa soledad en el espacio infinito, donde no había visiones ni sensaciones sonoras. Era como un vacío, nada más; y sentí un miedo infantil que me impulsó a sacarme del bolsillo el revólver que de noche siempre llevo encima, desde la vez que me asaltaron en East Providence. Luego, de las regiones más remotas, el ruido fue cobrando suavemente realidad. Era muy débil, sutilmente vibrante, inequívocamente musical; pero tenía tal calidad de incomparable frenesí, que sentí su impacto como una delicada tortura por todo mi cuerpo. Experimenté la sensación que nos, produce el arañazo fortuito sobre un cristal esmerilado. Simultáneamente, noté algo así como una corriente de aire frío que pasó junto a mí, al parecer en dirección al ruido distante. Aguardé con el aliento contenido, y percibí que el ruido y el viento iban en aumento, produciéndome la extraña impresión de que me encontraba atado a unos raíles por los que se acercaba una gigantesca locomotora. Empecé a hablarle a Tillinghast, e instantánea¬mente se disiparon todas estas inusitadas impresiones. Volví a ver al hombre, las máquinas brillantes y la habitación a oscuras. Tillinghast sonrió repulsivamente al ver el revólver que yo había sacado casi de manera inconsciente; pero por su expresión, comprendí que había visto y oído lo mismo que yo, si no más. Le conté en voz baja lo que había experimentado, y me pidió que me estuviese lo más quieto y receptivo posible.

—No te muevas —me advirtió—, porque con estos rayos pueden vernos, del mismo modo que nosotros podemos ver. Te he dicho que los criados se han ido, aunque no te he contado cómo. Fue por culpa de esa estúpida ama de llaves; encendió las luces de abajo, después de advertirle yo que no lo hiciera, y los hilos captaron vibraciones simpáticas. Debió de ser espantoso; pude oír los gritos desde aquí, a pesar de que estaba pendiente de lo que veía y oía en otra dirección; más tarde, me quedé horrorizado al descubrir montones de ropa vacía por toda la casa. Las ropas .de la señora Updike estaban en el vestíbulo, junto a la llave de la luz... por eso sé que fue ella quien encendió. Pero mientras no nos movamos, no correremos peligro. Recuerda que nos enfrentamos con un mundo terrible en el que estamos prácticamente desamparados... ¡No te muevas!

El impacto combinado de la revelación y la brusca orden me produjo una especie de parálisis; y en el terror, mi mente se abrió otra vez a las impresiones procedentes de lo que Tillinghast llamaba «desde el más allá». Me encontraba ahora en un vórtice de ruido y movimiento acompañados de confusas representaciones visuales. Veía los contornos borrosos de la habitación; pero de algún punto del espacio parecía brotar una hirviente columna de nubes o formas imposibles de identificar que traspasaban el sólido techo por encima de mí, a mi derecha. Luego volví a tener la impresión de que estaba en un templo; pero esta vez los pilares llegaban hasta un océano aéreo de luz, del que descendía un rayo cegador a lo largo de la brumosa columna que antes había visto. Después, la escena se volvió casi enteramente calidoscópica; y en la mezcolanza de imágenes sonidos e impresiones sensoriales inidentificables, sentí que estaba a punto de disolverme o de perder, de alguna manera, mi forma sólida. Siempre recordaré una visión deslumbrante y fugaz. Por un instante, me pareció ver un trozo de extraño cielo nocturno poblado de esferas brillantes que giraban sobre sí; y mientras desaparecía, vi que los soles resplandecientes componían una constelación o galaxia de trazado bien definido; dicho trazado correspondía al rostro distorsionado de Crawford Tillinghast. Un momento después, sentí pasar unos seres enormes y animados, unas veces rozándome y otras caminando o deslizándose sobre mi cuerpo supuestamente sólido, y me pareció que Tillinghast los observaba como si sus sentidos, más avezados pudieran captarlos visualmente. Recordé lo que había dicho de la glándula pineal, y me pregunte qué estaría viendo con ese ojo preternatural.

De pronto, me di cuenta de que yo también poseía una especie de visión aumentada. Por encima del caos de luces y sombras se alzó una escena que, aunque vaga, estaba dotada de solidez y estabilidad. Era en cierto modo familiar, ya que lo inusitado se superponía al escenario terrestre habitual a la manera como la escena cinematográfica se proyecta sobre el telón pintado de un teatro. Vi el laboratorio del ático, la máquina eléctrica, y la poco agraciada figura de Tillinghast enfrente de mí; pero no había vacía la más mínima fracción del espacio que separaba todos estos objetos familiares. Un sinfín de formas indescriptibles, vivas o no, se mezclaban entremedias en repugnante confusión; y junto a cada objeto conocido, se movían mundos enteros y entidades extrañas y desconocidas. Asimismo, parecía que las cosas cotidianas entraban en la composición de otras desconocidas, y viceversa. Sobre todo, entre las entidades vivas había negrísimas y gelatinosas monstruosidades que temblaban fláccidas en armonía con las vibraciones procedentes de la máquina. Estaban presentes en repugnante profusión, y para horror mío, descubrí que se superponían, que eran semifluidas y capaces de interpenetrarse mutuamente y de atravesar lo que conocemos como cuerpos sólidos. No estaban nunca quietas, sino que parecían moverse con algún propósito maligno.. A veces, se devoraban unas a otras, lanzándose la atacante sobre la víctima y eliminándola instantáneamente de la vista. Comprendí, con un estremecimiento, que era lo que había hecho desaparecer a la desventurada servidumbre, y ya no fui capaz de apartar dichas entidades del pensamiento, mientras intentaba captar nuevos detalles de este mundo recientemente visible que tenemos a nuestro alrededor. Pero Tillinghast me había estado observando, y decía algo.

—¿Los ves? ¿Los ves? ¡Ves a esos seres que flotan y aletean en torno tuyo, y a través de ti, a cada instante de tu vida? ¿Ves las criaturas que pueblan lo que los hombres llaman el aire puro y el cielo azul? ¿No he conseguido romper la barrera, no te he mostrado mundos que ningún hombre vivo ha visto? —oí que gritaba a través del caos; y vi su rostro insultantemente cerca del mío. Sus ojos eran dos pozos llameantes que me miraban con lo que ahora sé que era un odio infinito. La máquina zumbaba de manera detestable.
—¿Crees que fueron esos seres que se contorsionan torpemente los que aniquilaron a los criados? ¡Imbécil, esos son inofensivos! Pero los criados han desaparecido, ¿no es verdad? Tú trataste de detenerme; me desalentabas cuando necesitaba hasta la más pequeña migaja de aliento; te asustaba enfrentarte a la verdad cósmica, condenado cobarde; ¡pero ahora te tengo a mi merced! ¿Qué fue lo que aniquiló a los criados? ¿Qué fue lo que les hizo dar aquellos gritos?... ¡No lo sabes, verdad? Pero en seguida lo vas a saber. Mírame; escucha lo que voy a decirte. ¿Crees que tienen realidad las nociones de espacio, de tiempo y de magnitud? ¿Supones que existen cosas tales como la forma y la materia? Pues yo te digo que he alcanzado profundidades que tu reducido cerebro no es capaz de imaginar. Me he asomado más allá de los confines del infinito y he invocado a los demonios de las estrellas... He cabalgado sobre las sombras que van de mundo en mundo sembrando la muerte y la locura... Soy dueño del espacio, ¿me oyes?, y ahora hay entidades que me buscan, seres que devoran y disuelven; pero sé la forma de eludirías. Es a ti a quien cogerán, como cogieron a los criados... ¿se remueve el señor? Te he dicho ya que es peligroso moverse; te he salvado antes al advertirte que permanecieras inmóvil.., a fin de que vieses más cosas y escuchases lo que tengo que decir. Si te hubieses movido, hace rato que se habrían arrojado sobre ti. No te preocupes; no hacen daño. Como no se lo hicieron a los criados: fue el verlos lo que les hizo gritar de aquella forma a los pobres diablos. No son agraciados, mis animales favoritos. Vienen de un lugar cuyos cánones de belleza son... muy distintos. La desintegración es totalmente indolora, te lo aseguro; pero quiero que los veas. Yo estuve a punto de verlos, pero supe detener la visión. ¿No sientes curiosidad? Siempre he sabido que no eras científico. Estás temblando, ¿eh? Temblando de ansiedad por ver las últimas entidades que he logrado descubrir. ¿Por qué no te mueves, entonces? ¿Estás cansado? Bueno, no te preocupes, amigo mío, porque ya vienen... Mira, mira, maldito; mira... ahí, en tu hombro izquierdo.

Lo que queda por contar es muy breve, y quizá lo sepáis ya por las notas aparecidas en los periódicos. La policía oyó un disparo en la casa de Tillingbast y nos encontró allí a los dos: a Tillinghast muerto, y a mí inconsciente. Me detuvieron porque tenía el revólver en la mano; pero me soltaron tres horas después, al descubrir que había sido un ataque de apoplejía lo que había acabado con la vida de Tillinghast, y comprobar que había dirigido el disparo contra la dañina máquina que ahora yacía inservible en el suelo del laboratorio. No dije nada sobre lo que había visto, por temor a que el forense se mostrase escéptico; pero por la vaga explicación que le di, el doctor comentó que sin duda yo había sido hipnotizado por el homicida y vengativo demente.

Quisiera poder creerle. Se sosegarían mis destrozados nervios si dejara de pensar lo que pienso sobre el aire y el cielo que tengo por encima de mí y a mi alrededor. Jamás me siento a solas ni a gusto; y a veces, cuando estoy cansado, tengo la espantosa sensación de que me persiguen. Lo que me impide creer en lo que dice el doctor es este simple hecho: que la policía no encontró jamás los cuerpos de los criados que dicen que Crawford Tillinghast mató.

H.P. Lovecraft (1890-1937)
 

martes, 20 de agosto de 2013

sábado, 17 de agosto de 2013

Vacaciones en R'lyeh!!!




Todos los años por estas fechas, me tomo un par de días, este año no va hacer la excepción para retomar en septiembre con fuerza. Desde aquí les deseo que pasen unas buenas vacaciones para aquellos si pueden disfrutarlas, y para los que como yo les toca seguir trabajando pues animo y nos vemos en setiembre. Y si a estas alturas no saben que destino turístico ir, aquí les dejo un cartel de la agencia de viaje de Innsmout.


jueves, 8 de agosto de 2013

Trailer del Capítulo 1 de Horrores Primigenios


Ya queda menos.... el 31 de agosto se va hacer la presentación del primer capítulo de Horrores Primigenios, una serie inspirada en la obra de como va ser sino de H.P. Lovecraft y desde aquí quiero desearles al equipo de Horrores Primigenios que tengan la mejor de las suerte con este proyecto.
Aquí les dejo con el trailers y algunas imagenes sobre los personajes de esta serie: horroresprimigenios.com

Horrores Primigenios es una serie web de terror suspenso, inspirada en los relatos de H.P.Lovecraft, ambientada en la actualidad, en Argentina.

Durante siglos, libros oscuros y perversos, cargados de conocimiento sobrenatural, fueron objeto de búsquedas y estudios de una gran variedad de personas. Ahora perdidos, de ellos solo persisten copias y traducciones manuscritas, consideradas  extremadamente valiosas para las diferentes personas dispuestas a arriesgarse a abrir las puertas de lo oculto. 
Szabo, un experto en libros, especializado en ejemplares raros o curiosos, comienza su búsqueda de estos manuscritos de poder, para evitar que caigan en las manos incorrectas. Cuenta con la ayuda de Zsa Zsa, su fiel amiga, y Tasya una introvertida y hosca artista de tatuajes que ayuda al grupo con su conocimiento sobre simbología arcana.


 

Szabo

Zsabo es un hombre intelectual, pero no por ello menos valiente y audaz. Amante de los libros de esoterismo, luchará por mantener el status quo del universo y evitar la liberación de los Primigenios. El destino de la humanidad, está en manos de él...

Sobre su cuello, Zsabo posee un colgante con una piedra muy poderosa, que protege a quien la use. Asimismo, tiene propiedades que la transforman en el mejor escudo de defensa contra las energías negativas, imponiendo respeto y dando fuerza a las personas para superar los obstáculos. Ésta piedra tan antigua, fue entregado a Zsabo mucho tiempo atrás por una persona apreciada por él y la cual actualmente ha fallecido..¿Qué pasará el día en que la piedra deje de ser su pertenencia?

Zsa Zsa

En sus primeros momentos, Zsa Zsa se dedicó al espionaje corporativo. Su labor, conseguir libros antiguos sin importar los medios. Oculta entre las sombras, encontró información que no debía y su vida cambió para siempre...

"Ni la muerte, ni la fatalidad, ni la ansiedad, pueden producir la insoportable desesperación que resulta de perder la propia identidad"
H.P. Lovecraft
Zsa Zsa lH.P. Lovec


r

Tasya

"No importa lo rápido que viaje la luz, siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando.." Para vencerla Tasya utilizará sus habilidades en el arte del tatuaje para proteger con símbolos arcanos a quienes lo necesiten.

Para poder combatir a seres extraordinarios, es necesario de la ayuda de compañeros con grandes niveles de conocimiento esotérico. Tasya, una tatuadora experta, lo es. Sus rituales incomprensibles y su profundo sosiego, serán una herramienta de gran investidura para luchar contra la oscuridad...

Tasya, pertenece a una comunidad nómada. Por ello, suele sobrevivir en casas tomadas y posee muy pocas pertenencias. A pesar de su belleza, es retraída y tosca, por lo que desentona por su falta de respeto en las leyes sociales.

Verónica

Verónica es la hija de Vargas, un experto y coleccionista de libros antiguos quien ha ayudado en varias ocasiones a Zsabo a buscar libros. Extrañando un amor que su padre nunca le supo dar, Verónica se volvió algo retraída, fría y solitaria. Su desconfianza, parte del mismo momento en el que él prestaba mayor atención a esos libros mohosos que a ella.

 



Poco conocedora sobre el poder de los libros antiguos esotéricos pero si muy curiosa, algo oscura y depresiva, descubre información sobre un libro de gran poder.
Por ello, planea escapar de garras de terribles e inescrupulosos seres capaces de atentar contra su vida.
Éstas..son algunas de las imágenes de su huida...

Hentes

Hentes es un amante del canibalismo. Oscuro, despreciable e inescrupuloso, experimenta con seres muy diferentes al humano. Poseedor de diversos libros sobre el tema, como el Regnum Congo, buscará la forma de someter a Zsabo en un martirio infernal.

Hentes, cree ciegamente en que las energías de un ser vivo son transmitidas a partir de la ingesta de carne humana. Es por ello que es caníbal y que tiene capturada a una Gul. Morboso y perverso, se fascina de su prisionera y la somete a tratos repugnantes.

Gul

Los gules son criaturas humanoides gomosas, con repugnantes pies y rasgos caninos. Se alimentan de los cadáveres humanos que extraen de los cementerios y en caso de convivir con humanos, pueden éstos sufrir una transformación física que lo acabará transformando en un gul. Asimismo, suelen cambiar las crías de los seres humanos con las suyas para penetrar en la casa de los hombres.

La Gul, demonio necrófago, fue secuestrada por Hentes, quien experimenta con ella y la alimenta a base de cuerpos mutilados. Cargada de malicia es sometida a tratos morbosos y despreciables por lo que es capas de asesinar a quien se interponga en su camino. "No, no podía ser que… aquí, en Inglaterra precisamente, aquel demonio devorador de cadáveres que cuentan los cuentos y las leyendas orientales… el gul…” Lovecraft

"Poseen otros sentidos más sutiles, y en sus mansiones y templos no hay ventanas. La luz incluso les hiere, molesta y entorpece sus movimientos, pues no existe la menor traza de ella en el oscuro cosmos allende el tiempo y el espacio del que son originarios." EL SUSURRADOR EN LA OSCURIDAD- H.P. Lovecraft

Hombre Sin Rostro

El Hombre Sin Rostro es una manifestación de una entidad perteneciente a otro plano que logra acceder al nuestro a través de la utilización de cuerpos humanos, los cuales utiliza como marionetas. 


El nombre del Hombre Sin Rostro reside en que sólo las personas psíquicamente sensibles son capaces de apreciar su cara. Es por ello, que debe ocultársela con máscaras. Al ser asesinado un cuerpo puede transmutar a otro, por lo que, si bien es un dios menor, para todo ser humano es una gran amenaza.

El Hombre Sin Rostro es contactado por la bruja Eli S. para comenzar a operar. Dado que persiguen los mismos objetivos, éste acepta ser su subordinado y es tratado por ella como siervo, a pesar de poseer mayor supremacía. Sometido y hostigado, esperará el momento de dar a conocer su poderío.

Eli S. (Elizabeth Sawyer)


No se sabe exactamente el año en que nació pero se cree que fue ejecutada en 1621. Elisabeth Sawyer, también conocida como la "bruja de Edmonton" fue acusada de embrujar a niños y ganados de los vecinos, porque estos se negaron a comprarle escobas. Tras múltiples acosos confesó ser una bruja, por lo que la colgaron. Entre sus confesiones estaban que el diablo se le aparecía, se le manifestaba en forma de perro: “Cuando se me acercaba ladrando, ya había hecho la maldad que yo le había pedido."

Eli S. no disfruta los placeres mundanos, sino que su máximo deleite se basa en realizar maldiciones. Es por ello que al hacerlas, su satisfacción se doblega hasta alcanzar un estado demencial. "Cuesta imaginar que una flor tan adorable inspire tanto miedo"  

Pese a sus cientos de años, Eli S. aparenta ser una joven normal. Por ello, pese a su esencia salvaje y voraz, trata de pasar desapercibida en la sociedad. Su gran poder y su falta de piedad, la transforman en un ser tanto despreciable como temible.

miércoles, 24 de julio de 2013

Los Mitos de Cthulhu en las Religiones Centroamericanas (1ª Parte)























La información de a continuación es extraído íntegramente de la pagina 125 del manual básico de La Llamada de Cthulhu 1ª  Edición, del autor Sandy Petersen y edita por Chaosium. Publicado en castellano por Joc Internacional.









Los Mitos de Cthulhu en las Religiones Centroamericanas


Algunos aspectos horribles de las religiones centroamericanas están claramente relacionadas con la presencia de seres de los Mitos de Cthulhu.



Introducción 

Los primigenios, seres monstruosos que poseen inteligencia y poderes sobrehumanos, dominaron el mundo en eras remotas. Por alguna razón desconocida, en la actualidad no se hacen presentes, sino que dormitan bajo los océanos o bajo tierra, o quizá han vuelto temporalmente a las vastas profundidades del espacio de donde proceden. Su presencia dejo tal huella en la humanidad que muchas religiones están basadas en su memoria, una memoria vaga y distorsionada, claro esta, puesto que nadie puede contemplar a estos seres en todo su horror inhumano. El hombre llega a engañarse creyendo en la bondad de estos seres y en su interés por ayudarle, y algunos van tan lejos que hasta se esfuerzan en esperar y preparar su retorno. En esta esperanza no serán defraudados pero, como tan sólo conocen los más iniciados, en ese día
desearán haberlo sido.
Los pocos que disfrutan del conocimiento esotérico necesario pueden descubrir estas influencias en la religión y en la mitología, remontándose a sus oscuros orígenes. Una de las más sorprendentes correlaciones entre las creencias humanas y los Mitos es quizá la de las Culturas Amerindias de Centroamérica: Mayas, Toltecas, Aztecas, Olmecas, Zapotecas y otras civilizaciones que florecieron antiguamente en el Yucatán, en
Guatemala y en el Centro Sur de México.

Religiones Derivadas de los Mitos de Centroamérica


En El Tumulo, una novela aparentemente escrita por Zealia Bishop, pero gran parte de la cual es de Lovecraft, aparecen muchas referencias de este tipo. Se nos explica allí que los habitantes humanos del mundo subterráneo de K’n-Yan, bañado por una luz azul, y que esta situado bajo el Sudoeste de Oklahoma, adoraron antaño a Yig y a Cthulhu como dioses cuyas imágenes compartían siempre un templo común. Yig es equivalente por completo al dios azteca Quetzalcoatl, mientras que el nombre de Cthulhu fue acortado a Tulu, presumiblemente para facilitar su pronunciación a las gargantas humanas. La civilización de K’n-Yan, antiguamente conectada con otras razas prehistóricas, influencio a culturas posteriores como las de Mayas, Toltecas y Aztecas a traves de contactos infrecuentes. Conectados con K’n-Yan había otros dos mundos subterráneos mas profundos y siniestros: Yoth, cuya luz es roja, y N’Kai que es negro y sin luz, el ultimo de los cuales es habitado por el ser informe de aspecto de sapo Tsathogghua y los seres aun mas informes que le adoran.


Yig y Cthulhu




Como en K’n-Yan, Yig y Cthulhu fueron adorados en toda Centroamérica, usualmente bajo los nombres de Quetzacoatl y Tlaloc. No hay una sola cultura que no reconozca a ambos en el momento de la conquista española, y entre las por entonces desaparecidas culturas prehispánicas, solo los sombríos Olmecas parecen no tener conocimiento de estos dioses. Los Mayas de la costa parecen haber tenido contacto con los Profundos, así como los habitantes de Innsmouth (Massachussetts). Cthulhu, al que llamaban Chac, vivía supuestamente en Chichen Itza, tras las paredes sagradas o cenotes, pozos de unos 65 metros de diámetro, llenos de agua cenagosa. Yucatán esta lleno de estos cenotes, formados por el colapso de techos de cavernas, conectados con ríos subterráneos que se deslizan hasta el mar a traves de kilómetros y kilómetros de cuevas de caliza porosa, guarida perfecta para los Profundos u otras criaturas de parecidas características.
Una evidencia indiscutible del culto de Cthulhu en Chichen Itza son las caras de piedra del dios Chac que adornaban los edificios mas antiguos. Siempre se le representaba con una larga trompa probóscide, parecida a un tentáculo con ventosas. En Uxmal, unas ruinas Mayas a unos 75 Km al Sur de Merida, las caras de Chac grabadas son aun mas sorprendentes, puesto que la trompa esta prominentemente decorada con
ventosas en bajorrelieve, cada una con un punto en el centro, igual que las de un pulpo.

La pirámide mas alta e impresionante de allí, conocida por los Mayas como la casa del hechicero, esta tan ricamente adornada con estas caras que no cabe ninguna duda de que se trataba de un templo de Cthulhu.
No existen evidencias sobre el uso del citado templo, pero hay leyendas que atribuyen su construcción a un mago quien . al parecer había nacido de un huevo, y tenia forma de enano, y que habría sido erigido el templo en un solo día. ¿Podía tratarse de un Profundo, uno de los sirvientes encorvados y batracios, vagamente humanoides, de Cthulhu? La leyenda afirma que este individuo derroco al rey de Uxmal y rigió la
ciudad por medios mágicos, posibilitando quizá la libre interrelación de los Profundos con la población durante su reinado. La frente inclinada hacia atrás, tan apreciada por los antiguos Mayas, puede haber tenido el mismo origen que los ojos saltones de la gente de Innsmouth, siglos mas tarde. Tras la marcha o expulsión de los Profundos, y la desaparición progresiva de su material genético, la forma batracica de la frente aun se consideraba una marca de distinción y era provocada en los niños atándoles una tabla en la cabeza.
Kabah, otras ruinas Mayas a 18 Km al Sur de Uxmal, contiene un edificio notable cuyo frontis esta enteramente compuesto por caras de Chac estilizadas, con su probóscide enrollado y sus ojos redondos e inexpresivos. quizá este edificio fuera habitado por antiguos sacerdotes no humanos de Cthulhu.
La mayor parte de los relieves de Chac/Cthulhu están en edificios del estilo Maya Antiguo. Estructuras posteriores erigidas por los conquistadores Toltecas, aparecen cubiertas de motivos serpentiformes. Evidentemente, los toltecas subordinaban el culto de Cthulhu al de su primitivo dios Kukulcan, prototipo del Quetzalcoatl de los aztecas.

Quetzalcoatl
Los Mayas le conocían como Ik, una palabra que, a efectos prácticos, es idéntica a Yig. Yig era tan ampliamente adorado en México como Cthulhu, y a menudo se les adoraba juntos como en K’n-Yan. En el enorme yacimiento arqueológico de Teotihuacan, conocido ya por los Aztecas como unas ruinas legendarias y encantadas, las cabezas de piedras de ambos dioses se alternan a ambos lados de una pirámide.
Aquí, la cara estilizada de Cthulhu, conocido en esta región como Tlaloc, aun posee un aspecto escamosos y octopoide, con ojos redondos e inexpresivos y una trompa saliente cubierta por lo que podrían ser ventosas, aunque estos rasgos no son tan pronunciados como los de las mascaras de Chac en Yucatan. O bien los habitantes de Teotihuacan no tuvieron contacto directo con Cthulhu, pero habian recibido descripciones muy
correctas de el por parte de las culturas costeras, o bien conservaban solo una antigua memoria de tal contacto. Vaillant, en su libro The Aztecs of Mexico (Los Aztecas de México), Penguin, pag 58, menciona que el antiguo nombre de esta pirámide era Templo de la Rana y sugiere que este hecho “puede derivarse de la asociación simbólica de las ranas con Tlaloc …” muchos de los servidores de Cthulhu pueden ser descritos de forma bastante caritativa como de aspecto batracico.
A Yig se le representa, como de costumbre, con las habituales cabezas de serpiente. La estrecha asociación de este dios con Cthulhu en la misma pirámide sugiere claramente una relación cultural antigua entre el centro de México y la subterránea K’n-Yan. Por cierto que los aztecas y algunas otras naciones Mexicanas (e incluso los distantes Incas), afirman proceder de cavernas en el Norte. Esto no puede atribuirse a una mera coincidencia.

Teotihuacan
Después de Teotihuacan, la gran ciudad Tolteca de Tula se convirtió en la influencia dominante en el Centro de México. Estaba dedicada principalmente a Yig, pero también se adoraba a otros dioses. En el museo de Tula puede verse un gran brasero de piedra grabado que representa a Tlaloc, el dios de la lluvia. Esta representación de Cthulhu, aunque conserva los ojos redondos de los Mayas y los Teotihuacanos, su nariz
grotescamente alargada y flexible, es aun humana, pero hay vestigios de tentáculos en las cuatro esquinas de la boca, ampliamente abierta.
El nombre de Tula se dice que deriva de las palabras del idioma Nahuatl tollan xicocotitlan o lugar de la colina torcida, pero considerando que los habitantes de K’n-Yan llamaban a Tulu a Cthulhu, podemos suponerle al nombre un origen mas oscuro.
Por otra parte, la montaña mas lata de la fabulosa R’lyeh, cubierta de estructuras no euclideas, y que contiene en su interior al propio Cthulhu, quien ocupa una distorsionada tumba en la cima, ¡bien podría describirse como una colina torcida!
Así, a pesar de estar apartadas del mar, las civilizaciones de la meseta central de México se aferraron tenazmente al culto de Cthulhu. Como Tlaloc, el dios de la lluvia, siguió siendo uno de sus dioses principales, y a pesar del creciente antropomorfismo de sus imágenes, estas nunca perdieron del todo los ojos grandes y redondos, ni la larga trompa. El y Yig eran adorados con sacrificios humanos, como a ellos les gustaba, y miles de victimas teñían de sangre sus altares en ciertos momentos en los que ‘las estrellas estaban en posición correcta’.

jueves, 18 de julio de 2013

En busca de las Montañas de la Locura


"El lugar lógico para encontrar una voz de otros tiempos es un cementerio de otros tiempos."
En las Montañas de la Locura por H.P. Lovecraft.

Cuando vi esta noticia tengo que confesar que en mi rostro se esbozo una sonrisa viniéndome a la mente el relato de Lovecraft sobre esa expedición en la Antártida y la ciudadela de los Antiguos que descubren, pero no deja de ser curioso el hecho de como determinadas noticias calan rápidamente en la red, sin la mínima necesidad de contrastar las fuentes, sin lugar a dudas este es el caso.
Fue a través de Twitter, donde vi colgado un vídeo de Youtube que habla sobre el supuesto descubrimiento de unas formaciones que recuerdan a las pirámides y donde el tertuliano de mente calenturienta hipotetizaba la conexión de estas estructuras con bases extraterrestres con sí de un capitulo de los X-Films se tratara. Este es el vídeo.




Por mi parte intentando rastrear de cual sería el origen de está noticias donde me llevó a un blog donde anunciaba estas formaciones como las pirámides de "Aliens vs Predator".
Sí realmente está noticias es real, ¿porque ningún medio "serio" o especializado no se hacen eco de uno de los descubrimientos más importantes de la historia?
Podríamos pensar de forma conspiranoica y decir que los poderes en la sombra no quiere que esto se difunda para que las masas vivamos en la cruel ignorancia... o simplemente que está información es una clase de fake que busca llenar un par de minutos en un programa de televisión o unas cuantas líneas en periódico digital. Yo me inclino a la segunda opción aunque estaremos atentos a cualquier información.

Bueno en todo caso no olvidemos como termina la primera expedición del relato... jejeje!!


 

martes, 16 de julio de 2013

Más de 10.000 visitas a Horror Cósmico


Como siempre... ¡¡¡muchisimas gracias a todos!!!, ya llegamos a las 10.000 visitas, gracias nuevamente a todas las personas que día a día están pendientes de este pequeño espacio no euclidiano dedicado a nuestras gorgoteantes deidades.

¡¡¡Muchas Gracias a Todos!!!

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